Se abre en una pestaña nueva

En Ellistat no calculamos el Cpk. ¡Y es a propósito!

Tiempo de lectura
Inicio / Blog / Sin categoría / En Ellistat no calculamos el Cpk. ¡Y es a propósito!
Vea nuestras soluciones

En Ellistat no calculamos el Cpk. ¡Y es a propósito!

Si ya has abierto un informe de capacidad en Ellistat y has buscado el Cpk, no lo habrás encontrado. No se trata de un descuido. Se trata de una elección deliberada, basada en una sencilla convicción: en la gran mayoría de los contextos industriales, el Cpk ofrece una imagen demasiado optimista del proceso, y esa imagen puede llevarte a tomar decisiones erróneas.

Cpk y Ppk: misma fórmula, supuestos muy diferentes

Ambos indicadores miden la capacidad de un proceso, es decir, su capacidad para producir piezas dentro de las tolerancias especificadas. Combinan dos datos: la dispersión del proceso y su alineación con respecto al objetivo. La diferencia radica en la forma en que se estima la dispersión.

Le Cpk utiliza una desviación típica a corto plazo, estimado a partir de la variación interna de los subgrupos (los intervalos o rangos medios de un plan de muestreo clásico). Esta estimación supone que el proceso se encuentra bajo control estadístico: estable, repetible y libre de causas especiales. En estas condiciones ideales, refleja el potencial del proceso.

Le Ppk utiliza la desviación típica global, calculado directamente a partir del conjunto de datos del periodo observado. Por lo tanto, tiene en cuenta todas las fuentes de variación reales: desviaciones progresivas, cambios de lote de materia prima, efectos de los operarios, desgaste de las herramientas y variaciones entre turnos. Refleja la rendimiento real del proceso durante un período representativo.

La fórmula para calcular el centro de gravedad es la misma en ambos casos. Solo cambia el denominador. Pero ese denominador lo cambia todo.

El problema con el Cpk en la producción real

En teoría, el Cpk es relevante: aísla la variabilidad natural del proceso y permite distinguir los problemas de ajuste de los problemas de capacidad intrínseca. Es una herramienta muy útil en la fase de desarrollo del proceso o durante una cualificación inicial, en un entorno controlado.

En la producción en serie, la realidad es diferente. Un taller nunca funciona durante mucho tiempo en condiciones perfectamente estables. Los cambios de lote de materia prima modifican las características de entrada. El desgaste progresivo de las herramientas provoca una desviación lenta. Los turnos de mañana y de tarde no siguen exactamente las mismas prácticas. Una máquina que se vuelve a poner en marcha tras el fin de semana no se comporta exactamente igual que a mitad de semana.

Estos fenómenos no son anomalías que haya que corregir: son las condiciones normales de la producción industrial. Un Cpk calculado a partir de unas pocas horas de producción estable ignora deliberadamente esta realidad. Puede indicar un valor de 1,67, mientras que el Ppk medido a lo largo de un mes completo desciende hasta 1,12. La pieza que entregas a tu cliente es la que se fabrica en estas condiciones reales, no en las condiciones ideales a corto plazo.

Utilizar el Cpk como indicador habitual supone correr el riesgo de validar un proceso en función de su mejor rendimiento, y no de su rendimiento habitual.

¿Por qué el PPK es el indicador de referencia en Ellistat?

En Ellistat partimos de la base de que el indicador de capacidad debe responder a una pregunta concreta: ¿Mi proceso produce realmente piezas conformes, en condiciones reales de fabricación, durante un periodo representativo?

El PPK responde a esta pregunta. Se calcula a partir de datos a largo plazo, recopilados en condiciones normales de funcionamiento: se incluyen las variaciones entre turnos, los cambios de serie y los imprevistos del día a día. Es el indicador que predice lo que realmente experimentará el control final o el cliente.

Este enfoque también cambia la forma de interpretar los resultados. Un Ppk de 1,33 en tres meses de producción es un dato sólido. Un Cpk de 1,67 medido durante dos horas un martes por la mañana es una promesa frágil. Para gestionar un proceso industrial se necesitan indicadores sólidos, no indicadores halagadores.

¿Y si necesitamos el potencial a corto plazo?

A veces se quiere separar la variabilidad a corto plazo de la variabilidad a largo plazo, sobre todo para diagnosticar un problema: ¿es el propio proceso el que falla, o es la inestabilidad lo que merma el rendimiento? En este caso, el enfoque adecuado no consiste en basarse en el Cpk como indicador habitual, sino en analizar la relación Ppk/Cpk como herramienta de diagnóstico puntual, como complemento de una carta de control.

Qué cambia esto para tus análisis

En la práctica, trabajar con el PPK como indicador principal requiere recopilar datos durante períodos suficientemente largos y representativos. Una muestra tomada durante una hora de producción estable no constituye una base válida. Una semana que abarque varios turnos, varios lotes de materia prima y varias puestas en marcha de la máquina empieza a tener sentido.

Esto requiere un poco más de rigor a la hora de elaborar el plan de recogida de datos. Pero te garantiza una imagen fiel de lo que realmente hace tu proceso, y esa es la única base sólida para decidir si un proceso está realmente bajo control o si merece ser mejorado.